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viernes, 17 de octubre de 2008

El paso de los huracanes...


El paso de los huracanes…



Hoy me he levantado con la angustia y la nostalgia mezcladas. Ayer estuve conversando con una tía recién llegada de Cuba que vino a visitarnos. Gracias a ella hoy tengo una idea actualizada de cómo viven, cómo se sienten, y qué hacen mis familiares y mis amistades de la infanciaa a los que no veo desde hace más de diez años.

Le pregunté por todos y ella me contó con lujos de detalles desde la ocupación, gustos, preferencias, relaciones, hasta sus necesidades mas urgentes después del paso de los huracanes…

De Isabel, mi mejor amiga del pre, me dijo: " Está muy bien, vive con su única hija: Adelita, una excelente muchacha, graduada de la Universidad con el titulo de Educadora de Círculos infantiles… muy estudiosa y muy revolucionaria. Muy buena muchachita, enfatizaba mi tía ´con frecuencia. Le ha ido muy bien en el trabajo… Ahora es la vicedirectora del Dpto. de Educación del pueblo… Hace alrededor de diez años se casó con José, el Subdirector del Poder Popular de allá... Tienen un niño de unos cuatro años. El es buenisimo con ella. La tiene muy comoda…”

Estaba ansiosa por saber más de mi amiga por tantos años con la que he perdido todo tipo de contacto desde que salí de allá, por lo que seguí insistiendo para que me siguiera contando sobre ella. “Isabel se divorció _ me dijo_ del padre de Adela, (esto lo sabía desde mucho antes de venir para acá) y después de eso se le han conocido varias relaciones, pero ninguna seria, ella no ha tenido suerte con los hombres...Ya está jubilada y es la que ayuda a Adelita en todo, en la casa y con el niño...”

Mi tía siguió contándome por largo rato con orgullo y un cierto brillo de alegría en los ojos, una serie de cosas que a mi me alarmaron muchísimo y que me han dejado una sensación muy amarga, acentuada por el hecho de que pude comprobar, por sus expresiones, que para ella, son cosas cotidianas, muy normales, comunes y corrientes que ocurren y que son aceptadas tácitamente y hasta con un poco de falso orgullo, por toda la sociedad actual cubana…

Por ella supe que el esposo de la hija de Isabel es un mujeriego, que le gusta tomar e irse de parranda para la playa o para algún hotel, casi todos los fines de semana, con alguna amiguita y con sus amigos y sus amantes de turno, según mi tía , muchachas jóvenes, jineteras que tienen sus propios maridos extranjeros que las visitan una o dos veces al año y les dan de " todo, hasta dinero para comer y comprarse lo que quieran. Muchas de esas muchachas - me seguía diciendo _ son buenas muchachitas, hasta están estudiando en la Universidad”

Luego, a insistencias mía, siguió contándome sobre mi amiga.

Según mi tía, Isabel y su hija viven muy bien, en una de las mejores casas del pueblo, no les falta la comida ni la ropa ni nada. Adelita viaja muchísimo, por todo el país y ha salido unas cuantas veces a Venezuela y a Nicaragua, y siempre regresa cargada…

Luego me habló de Eladio, mi primer novio… Ahí si mi tía me miró muy seria y me dijo: “Mi niña de la que te salvaste. Eladio sigue metido en problemas todo el tiempo. Es un vago, no trabaja, vive del “ bisne” y de lo que le mandan los hermanos que tiene acá. Es una lacra social. Se la pasa criticándolo todo y pavoneándose como el dueño del barrio. Sigue tan gusano como siempre; no hay quien lo coja en una guardia ni en una manifestación y para colmo se burla de los vecinos que si cumplen con todo. Yo no se por qué no se ha acabado de ir, si a él no le gusta aquello para nada…Todavía sigue casado con Xiomara... Ya tienen dos nietos. Sigue tan baboso como siempre; no se le ha conocido otra mujer. Con la única que se le ha visto salir es con ella, metido bajo su falda todo el tiempo, no tiene ojos para otra. Se ve que ella lo amarró bien, yo creo que lo gobierna y lo tiene como un monigote, ni hombre es. Después de todo hiciste muy bien en separarte de él" En realidad mi tía nunca supo lo que sucedió entre nosotros, pero lo que sí vi muy claro, es que para ella, él sigue siendo un gusano, un desafecto, aunque viva allá. Yo estoy acá, pensando igual que él, solo que escogí el camino del destierro. ¿Qué pensará mi tía sobre mi?

Hoy me he levantado pensando en esa plática de ayer y sigo sin entender. Ella vino a visitarnos, a vernos y a que le ayudemos a “conseguir” algunas cosas que quiere llevarse para allá cuando se vaya de regreso… Pequeñas cosas que necesita para ella, para su casa, que casi se la lleva el ciclón, pero que todavía les dejó una parte, donde están viviendo: la cocina, el baño y un cuarto. Esa es la parte que mi tío Alfredo logró reparar antes de morirse. También nos pidió algo para mis primas, para sus nietos, para los yernos para la vecina Julia que es” tan buena” y la deja usar el teléfono… para Norberto , el esposo de la vecina, que es el que le ayuda a conseguir la carne en el mercado negro… la lista de mi tía es interminable, quiere llevarle algo a todos, porque aquello _según ella misma me dijo_ “ está muy malo, no se consigue nada y ahora, con lo de los huracanes la cosa estä peor…”

¿A cúales huracanes se referirá mi tía : Dennis, Gustav, Ike, o el que entró en enero de 1959 y todavía sigue azotando despiadadamente a toda la isla de Cuba?

Autor:
Esperanza E. Serrano

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