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martes, 9 de febrero de 2010

Gobierno amenaza a los jóvenes porque se niegan a gobernar

Por Jaime Leygonier/ Colabora con el Centro de Información Hablemos Press.


 

Ciudad de La Habana. — Según la propaganda gubernamental, los miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas (U.J.C.) - rama juvenil del Partido - ¡se niegan a ocupar puestos en el "Gobierno" (Poder Popular) y el Partido!, donde la camarilla en el poder les exige con amenazas y regaños que ocupen puestos para cumplir ese "deber comunista".

El principal encargado de sermonearlos airadamente es Machado Ventura, el segundo del General Raúl Castro en la camarilla de ancianos que se consolidó al desaparecer Fidel Castro.

Machado Ventura, es un octogenario famoso entre los comunistas por su amargura y extremismos de comisario político con que ahora preside asambleas de jóvenes comunistas, - asambleas que por los estatutos de esa organización, corresponde presidir a estos jóvenes.

En extensos discursos los halaga por sus méritos que los hacen dignos del Gobierno, les ofrece mejor futuro laboral si ingresan al Partido y los recrimina por su mala actitud de no aceptar esos puestos y los acusa de merecer sanciones por faltas comunistas.

Fuera del Macondo cubano no comprenden este real maravilloso de los ancianos mariscales de Fidel Castro, que convidan a la joven guardia a un poder del que ésta huye como gato que quieren bañar.

¿Por qué se empeña el Régimen en imponerles bajo amenaza que entren al partido y asuman el "poder"? Les dicen que es para que "las generaciones se releven".

La camarilla Raulista - como antes Fidel Castro - ejerce el poder real al margen de elecciones en que no se elige, asambleas fingidas, "debates" en que "los diputados" jamás exponen otro criterio que el que dicta el líder o su portavoz de turno, y lo votan por unanimidad, Constitución que es letra muerta, y "Partido Comunista. . . fuerza rectora de la sociedad socialista", que ni pincha ni corta y al que prohíben reunirse en congreso.

Los gobernantes de verdad pretenden rejuvenecer el rostro del gobierno de mentiritas, colocando jóvenes en puestos intermedios, inútiles, trabajosos, y que desprestigian: como presidir y ser delegados del Poder Popular, ponerlos de miembros del Partido que ya no es partido en lo absoluto, sino una maquinaria de poder cuyos miembros no tienen más derechos que el de ser obedientes.

Pero hoy esos cargos no atraen, pese al privilegio usual de los "delegados" de edificarse la casa, y desde hace décadas el gobierno viene designando principalmente a policías y militares en activo para cubrir esos cargos.

La camarilla planea rejuvenecer la militancia partidista, con muchachos dóciles con que desplazar en el temido congreso del Partido a viejos comunistas descontentos por la miseria que trajo a sus regiones la destrucción por decreto de la industria azucarera, o que son opuestos al general Raúl Castro y su grupo.

Y los jóvenes dejan caer "la antorcha de la revolución", en vísperas del congreso de la U.J.C., cuyo objetivo es seguir aplazando la convocatoria del Congreso del Partido Comunista de Cuba - que la camarilla teme convocar porque si funciona como un congreso
real, podría ponerla en peligro al exigir verdadero relevo en las alturas.

Los jóvenes no quieren ese "poder", porque… ¡No es poder! Son comunistas por conveniencias de empleo y miedos, pero no creen en el sistema. Esos puestos los atarían al Régimen que saben moribundo. Podría dificultarles emigrar a Estados Unidos, lo cual gestionan a escondidas muchísimos comunistas.

Y los cargaría del trabajo sucio de servir de rompeolas entre el pueblo descontento por problemas insolubles, y el verdadero gobierno de los ancianitos, "salvadores de la patria", que con tiros y bombas se eligieron a sí mismos en 1959 y son la única causa de los problemas del pueblo.

Hasta los años 90 todo arribista ambicionaba pertenecer al Partido y muchos no arribistas creían en el cuento de hadas de la revolución socialista. Hoy nadie cree, y los arribistas huyen del Partido y del Poder Popular.

En el mundo tantos se afanan por puestos en el Gobierno, meterse a políticos, ser "carismáticos", reelegirse. ¿Por qué en el paraíso de Castro's el "hombre nuevo" desdeña el poder como un santo?- excepto poquitos jóvenes con el apellido Castro o el de otros pocos papás de la nobleza.

Ninguno de los ancianos dijo que se retirará para dar paso a los jóvenes, sino que dejaron bien claro en discursos de Raúl Castro, como el del 26 de julio, que "la Revolución" es cosa nostra de los de La Sierra, quienes seguirán sacrificándose, Cuba y los jóvenes "gobernarán" pero los comandantes "históricos" serán los que manden hasta que la muerte los separe.

Hace años que la oposición pacífica y la prensa independiente explican al mundo esos eufemismos que los confunden: "Parlamento cubano", "Asamblea Popular", "intensiones de reforma de Raúl Castro", "Constitución socialista": Taparrabos institucionales con que intentan cubrir su indecente tiranía.

Ahora Raúl Castro, "el General en su laberinto", aporta la mejor demostración cuando exige jóvenes para "puestos de gobierno" y la juventud huye del "honroso deber de continuar la revolución". ¡Se acaba la función teatral por falta de figurantes!

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