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martes, 9 de febrero de 2010

¡Llegaron las naranjas! Escasez, frutas tóxicas y fotofobia


Por Jaime Leygonier/ Colabora con el Centro de Información Hablemos Press.


 

Los comercios estatales de productos del agro, vendieron naranjas el 22 de enero y el público se acumuló para comprarlas. Rara vez las traen, y tanto éstas como las de los agro-mercados son secas, con poco jugo.

Según el público, las frutas las cosechan verdes y las abandonan durante días amontonadas a la vera del camino al sol, hasta que las recoge el transporte o se pudren. En el transporte las estiban en forma que provoca se estropeen más por el camino.

Un viejo me explica, lo que he escuchado a muchos: "Antes de Fidel Castro, el comerciante ajustaba la compra con el guajiro - campesino - y mandaba el camionero en la fecha exacta, el camionero alquilaba o era comerciante. El Gobierno prohibió el comercio y se cogió para él, comercio y camiones - los comerciantes son delincuentes perseguidos - desde entonces comenzó la escasez, se pudre más de lo que se transporta, pierden todos, no quieren sembrar o siembran obligados lo que les manda sembrar el Gobierno, sirva o no para ello la tierra, se disparó la burocracia que estorba trabajar, el robo y los abusos con los trabajadores y los compradores. Fidel Castro obligó a los guajiros a meterse en cooperativas que jamás funcionaron, en granjas estatales que funcionan menos y todas dan pérdidas, y mandó a tumbar las arboledas de frutales que rodeaban las casas de donde sacó a los campesinos y que marcaban sus sitios desde tiempos de los abuelos, tumbó arboles de mangos de cien años, matas de anón, ciruelos, mamey - ¡que es árbol que demora 30 años en "parir"! - fructificar - ¡acabó con las frutas en La Habana! ¿Quién va a sembrar piñas para que se las aplasten en el camión si no se las dejan podrir a la vera del camino? Terminan los guajiros dedicándose a cultivos de subsistencia y siembran los productos que duran más y se venden caros, como el ajo y los frijoles, pero también esos están escasos. Los camioneros estibaban los frutos en canastas, los plátanos en camadas cubiertos por hojas de plátano para conservarlos frescos. Los canastos se rompieron de viejos y hace años que llenan el camión con plátanos o lo que sea, expuestos al sol, no se molestan en cubrirlos con hojas; los estibadores viajan sentados encima de la carga, caminan por arriba pisoteando la fruta, si no hay canastas la sacan con palas como si fuera carbón. Hace años que las frutas no tienen olor, uno olvidó el perfume de las naranjas, el limón con jugo y el sabor del plátano fresco, los plátanos no tienen sabor, parece que uno mascara agua, el habanero que tenga menos de 28 años de edad ignora esos olores y sabores, y encima, como los cosechan antes de tiempo, para poder venderlos los maduran inyectándoles una sustancia química; eso es un peligro para la salud, que advirtió hace varios años un artículo del periódico Juventud Rebelde, pero nada, siguen inyectando igual las frutas porque no les importa que cojamos quién sabe qué cáncer o enfermedad. En las épocas de peor crisis en Cuba, como la de los años 30, abundaron las frutas y siempre costaron centavos, la red de comerciantes las compraba, las traían a los mercados, de allí las vendían a los puestos y a los carretilleros que pregonaban sus frutas por las calles. Abundaban dulces de frutas hechos en fábricas y el gobierno no hacía ningún discurso sobre aumentar la producción agrícola y la eficiencia. Ahora, ¡no hay ni aunque tengas dinero! y no sé cuanto costaba el caviar en 1959, pero apuesto a que ahora la libra de boniatos con bichos es más cara."


Al tomar la foto del puesto de "productos agrícolas" de Princesa y Marqués de La Torre, Luyanó, un transeúnte de unos treinta años se apartó con pánico, encogido, repitiéndome: "¡No! ¡Yo no quiero problemas! ¡Yo no quiero que me saquen en video por canal de afuera! ¡Echa pa'llá!"- fotofobia no a la luz, sino a la cámara.

No hay "jama"- comida - como dijo el borrachito Pánfilo, pero si abunda la represión.

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