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domingo, 7 de marzo de 2010

Un tema tabú


Por Aimée Cabrera.

La discriminación racial en Cuba es un aspecto que presenta muchas aristas, que ha conllevado a análisis profundos por parte de especialistas y pueblo en general. Los gobernantes y sus seguidores enfatizan cómo no se practica el mismo, mientras que una notable mayoría expresa todo lo contrario.

Los ejemplos son innumerables, y en todos se aprecia como el mismo yace en la mente del cubano y lo lleva a tomar actitudes que echan por tierra todos los halagos que, sobre el tema hacen quienes han dado lugar a este incremento, sobe todo, con la raza negra.

Si bien personas negras o mestizas que vivieron los años anteriores al triunfo de la Revolución señalan las diversas manifestaciones racistas habituales en aquellos tiempos, reconocen que en estos 50 años de socialismo, quisieron darlo como erradicado, cuando en realidad, el mismo ha ido en aumento.

Una enorme franja invisible separa al negro del blanco, en una nación mestiza como ésta. Mientras el blanco es sinónimo de belleza, inteligencia y prosperidad; el negro o mestizo sólo son comparados con la pobreza, la delincuencia, el deporte o el jolgorio.

En los medios de comunicación como el cine o la televisión, es poco frecuente que los protagonistas positivos sean negros o mestizos; para ellos solo hay cabida para interpretar papeles de esclavos, ladrones o rumberos. Ni hablar de mostrar parejas interraciales, o reconocer la belleza de esta raza, gestora junto a la blanca, fundamentalmente, de la cubanidad.

Nunca se ha realizado una serie donde se narre la vida de negros y mulatos talentosos, cuyas obras son reconocidas en otras naciones, sin embargo aquí, es difícil que el ciudadano común conozca quienes fueron José White, Juan Francisco Manzano o Brindis de Salas, y qué legado dejaron a la nación.

La actriz joven que interpreta el papel principal de una telenovela nunca es una negra, y si es una mestiza, ésta es bien clara. Lo mismo sucede con el actor. No tienen derecho a formar parejas interraciales, a no ser que sean marginales, o se desempeñen como personajes negativos.

Aquella vieja frase de “Cada oveja con su pareja” parece no querer desaparecer de la mente de algunos cubanos, y quienes tienen que velar por un cambio positivo en cuanto a este tema, poco o nada hacen al respecto.

La terrible situación del inacabable autobloqueo cubano y su imposición solapada del racismo es persistente e involucra a la mentalidad del público, la cual se confabula con la de los productores de series, telenovelas y filmes cuyos mensajes son en parte poco emancipadores.

Esto subsiste a todos los niveles y se aprecia en grupos de niños y niñas, como el de la pequeña de piel negra Naomi, la más inteligente, cuyos amiguitos blancos y mestizos claros la adoran y reconocen su talento, al tiempo que sus progenitores no ven con buena cara esta muestra de sincero halago.


Carla y Alain se conocen desde el círculo infantil. Por casualidades de la vida estudiaron en las mismas escuelas primarias y de secundaria básica por lo que de mutuo acuerdo decidieron cursar los mismos estudios medio-superiores. Carla es una mestiza clara de madre blanca y padre mulato claro. La chica parece blanca, mientras que los padres de Alain son negros.

La diferencia en el color de la piel no ha sido motivo de diferencias para estos dos jóvenes que se aman desde niños. La familia de Carla trata de quitarle de la mente la idea del matrimonio, una vez que concluyan los estudios. Los Padres del joven no ven con buenos ojos esa boda, porque perciben la discriminación a veces solapada, a veces abierta, que esa familia utiliza contra su querido hijo.

Como Montescos y Capuletos envueltos en capas blancas o negras luchan ideales vetustos contra las ideas modernas y sin ataduras de las nuevas generaciones que prefieren vivir sus vidas sin tantas trabas, y mucho menos, con el “que dirán” que nada aporta a sus vidas sentimentales.

A muy poco se puede aspirar en este campo, cuando el gobierno cubano está formado por una mayoría de dirigentes de la raza blanca, donde resalta algún mestizo o negro como casos excepcionales. Ministros, viceministros, asesores, y empresarios o gerentes son blancos en su mayoría.

Ellos representan el poder y la fuerza que sustenta entre otras ideas, la de la supremacía blanca que tiene la potestad de rebajar al resto de las razas a posiciones cada vez más discriminatorias, enarbolando la parrafada de que quienes intenten irse por encima de sus cánones no son más que un grupo de desagradecidos.


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1 comentario:

Esperanza E. Serrano dijo...

Muy bueno este post.
En varias ocasiones he escrito que la principal discriminación en Cuba es la política. Sobre todo cuando tratan de presentar la lucha de los opositores cubanos: Antunez, Biscet, Darsi Ferrer, Zapata, Fariñas y otros de su color, como una lucha racial.
Aimee tiene razón en sus planteamientos, porque es cierto que en sentido general existe tal discriminación, pero los opositores se enfrentan al regimen por todo lo que este representa, como dictadura totalitarista, inhumana y cruel.
Un abrazo
Espe

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