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sábado, 18 de septiembre de 2010

Focos a la vista


Por Aimée Cabrera.

No es de extrañar que una persona entre en un cine, en una tienda o iglesia, y sienta la picada de un mosquito. De nada vale que el local esté limpio, el Aedes Aegyptis se ha adueñado de gran parte de la isla de Cuba.

Las familias se exigen a sí mismas la limpieza de tanques y otros recipientes donde acumulan agua durante días. La escasez del líquido vital parece no tener solución en una nación más interesada por lo que ocurre en el exterior que por garantizar el bienestar de su pueblo.

Jamás pensar en la modernización de las redes abastecedoras de agua ya obsoletas, si aún existen barriadas y municipios a todo lo largo y ancho de la Isla que viven “a cuenta gota”, con el racionamiento del agua que llega a través de pipas, y no de manera sistemática.

Por eso suena a chiste que se forme un revuelo cuando se encuentra un foco de mosquito en una casa o apartamento. Es normal que esto suceda pues el habitat del temible vector son las aguas limpias.

En las zonas afectadas se realizan fumigaciones semanales y control de todo tipo de envases casi a diario, provocando el stress de quienes no tienen focos en sus hogares. Cuando se pregunta por el polvo de Abate que debe ser echado en las aguas estancadas, casi nunca tienen.

Otro problema es el de no avisar el día de fumigación que trae como consecuencia que no todas las residencias sean fumigadas al unísono. Para esta cuestión no hay respuesta satisfactoria, ni por parte de los máximos dirigentes de esta campaña.

En barrios como Alamar se ha exigido que los vecinos que no estén en el horario de fumigación deben dejar la llave de su casa con un vecino; medida que no es del agrado de quienes con lógica se preguntan cómo es posible que los fumigadores trabajen sólo en la mañana y no puedan regresar en la tarde a fumigar las casas de quienes trabajan y estudian.

La temporada ciclónica comienza su fase más temible que son los meses de septiembre, octubre y parte de noviembre. Las intensas lluvias y otros desastres relacionados con los mismos promueven las infecciones a través de estos y otros vectores, por lo que ponen en alerta a la ciudadanía que vive en la incertidumbre propia de la desorganización promovida por el mal trabajo no realizado correctamente por décadas.

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