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miércoles, 20 de octubre de 2010

Cruzada anticuentapropista


Por Aimée Cabrera.

Comienza una nueva etapa para quienes se acogen a la modalidad laboral del cuentapropismo, aunque hay algunos y no mucho, que no por continuar su actividad privada desde hace años, no están exentos de ser perjudicados por los inspectores que los visitan.

En este caso se encuentra Andrés Delgado, quien escribió a la sección Acuse de Recibo del diario Juventud Rebelde, para dar a conocer la injusta medida que tomaron contra él dos inspectoras que llegaron a su vivienda en el municipio habanero de Batabanó, el 30 de agosto pasado.

Delgado es un tornero cuentapropista desde hace 13 años, conoce todo lo relacionado con su quehacer, y le sorprendió de que ambas funcionarias después de una rigurosa inspección de la que salió “ileso”, le dijeran que tenía que pagar una multa de 250 pesos moneda nacional por no poseer un cartel que anunciara la labor que realiza.

Comenta el trabajador por cuenta propia que nunca antes había escuchado un señalamiento semejante, por lo que acudió al siguiente día a la oficina de la Directora de Finanzas y Precios de su municipio, pero ésta le dijo que no podía quitarle la multa.

Sin perder su optimismo, se entrevistó con el Director Municipal de Trabajo y con la funcionaria a cargo de los trabajadores por cuenta propia; los dos alegaron que desconocían que fuera obligatorio mostrar el cartel que anuncie el servicio a realizar.

Al trabajador afectado no le quedó más remedio que pagar la multa, pero no deja de reconocer que la metodología usada por las inspectoras fue injusta ya que nunca antes se le había dicho algo referente al anuncio.

En estos momentos que comienza una apertura que brindará fuentes de empleo a miles de cubanos, sería bueno que todos los funcionarios relacionados con el trabajo por cuenta propia, ofrecieran una correcta divulgación de todos los detalles a tener en cuenta para así evitar malos ratos como el que pasó Andrés Delgado.

Quizás con el paso de los días, algún funcionario responda a esta sección y quede solucionada la duda para los que aspiran a esta forma de trabajo, o para quienes leyeron la queja el día 14 del mes en curso.

Los cuentapropistas han sido vistos con malos ojos por los dirigentes gubernamentales, que tienden a centralizar la vida social de la población y odian a su vez a quienes trabajan de manera privada, por tener ciertas mejoras que ellos no puedan controlar.

Por otra parte, están los inspectores de estos ministerios afines cuyos niveles de vida y salarios devengados son pésimos, y entonces se dedican en ocasiones, a reprimir con ciertas medidas a los cuentapropistas que no tienen otra alternativa que ofrecerles una jugosa tajada, para que no surtan efecto sus sanciones.

“¿Quién le pone el cascabel al gato?” –diría cualquier persona atenta a actos como éstos, que muestran como la poca divulgación, el burocratismo y el oportunismo pueden hacer zozobrar desde un comienzo, este tipo de labor que ha contado siempre con muchos partidarios.

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