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viernes, 28 de enero de 2011

Enferman las viviendas en mal estado


Barcelona/ Mambí en A/ El ciudadano Francisco Sánchez, vecino de la calle G # 18339, Reparto Monterrey, municipio San Miguel del Padrón, denuncia:
“Vivo en condiciones infrahumanas, el techo está en mal estado y se filtra cuando llueve, producto de la humedad he cogido bronconeumonía. Aquí están cansados de venir de la Reforma Urbana y me han prometido materiales. Eso hace ya 5 años y estoy esperando y no se resuelve nada ya me he adaptado a vivir así pero es terrible mi situación. Esto lo cuento porque quiero que se entere el mundo entero y no se llenen la boca para decir que en Cuba no pasa nada”.
Es un reporte desde La Habana, Cuba, del comunicador comunitario, Yazmani Nicles Abad.

jueves, 20 de enero de 2011

Ultimo fin de semana de "Puerto de Coral"

Dos alas

Por: José Alberto Álvarez Bravo
Eduardo E. Rodríguez nació en Estados Unidos, circunstancia que le confiere el derecho natural y legal a residir en la meca del desarrollo material. Sin embargo, la atracción ejercida por la Isla del Encanto, cuna de sus padres, determinó su radicación permanente en la tierra que los cubanos consideramos segunda ala del gran pájaro caribeño.
Borinquén es también patria adoptiva de muchos cubanos desterrados por la sevicia del régimen castrista. El bueno de Delfín Leyva está entre quienes viven con un pie en cada isla.
Que los cubanos radicados en Puerto Rico se sigan sintiendo atados emocionalmente a su Cuba querida no ha de ser motivo de sorpresa, pero sí es al menos curioso el amor de Eduardo a la causa de nuestra libertad. Curioso, y loable.
Mientras muchos nacidos en la tierra de Martí sueñan y se empeñan en emigrar, y luego de alcanzar su meta olvidan sus laceradas raíces, este boricua americano está pendiente, sin descanso, del tema cubano. ¿Podremos algún día agradecer y resarcir su dulce y edificante desvelo?
Hombres como él no necesitan palabras para decir que una es la opresión, dondequiera que se ejerza, y una la sed de redención que hermana a los seres amantes de la libertad y el decoro de sus pueblos.
Cuba y Puerto Rico son, de un pájaro las dos alas, pero uno solo es el amor a la dignidad plena del hombre, y es en esa dignidad donde se borran gentilicios, desaparecen fronteras, y la tierra toda se funde en un gran continente de amor al prójimo.
Eduardo ha decidido fundirse conmigo en un abrazo solidario, alimentando el espíritu universal del amor a la libertad en cada pueblo privado de ella. A este fin, me ha redactado una carta que pone de relieve la calidad humana de este esclavo del deber y del amor a la justicia.
Confiesa que el mejor aguinaldo recibido este año es haberse enterado de mi decisión de levantar el ayuno que observé durante 16 días. En realidad, tanto el inicio como el levantamiento de mi protesta fueron reacciones a sendas acciones de quienes detentan en Cuba el poder omnímodo. Inicié la protesta porque la élite castrista ordenó asediar mi domicilio para impedir el acceso de mis hermanos de la disidencia, y la levanté cuando decidieron suspender su grosero pisoteo a mis derechos. La más longeva tiranía del hemisferio carece de solvencia para pagar el precio de otro Zapata, y pudo constatar, a través de sus médicos, la firmeza de mi determinación. Acobardada y vencida, cedió.
La imagen del tigre la da Fidel Castro a Hubert Matos al aconsejarle no meterse en su jaula, pero la comparación con una boa, es sin dudas, más exacta. El régimen castrista ha mantenido asfixiado entre sus anillos de acero al noble pueblo cubano, exprimiendo todo su cuerpo para después engullirlo con placer y sevicia.
También tiene razón Eduardo al ponderar la dicha de estar en suelo natal. Confieso que hace mucho tiempo me dejé embullar por alguien y pedí refugio en Estados Unidos, pero por suerte no califiqué. También por ese tiempo Aida Valdés Santana me pidió quedarme un par de años más enfrentando “a este monstruo de maldad”, y heme aquí, casi veinte años después, haciendo lo que pueda por mi país.
Toda la razón del mundo la tiene Eduardo E. Rodríguez cuando afirma que “tener patria y libertad es tenerlo TODO”. Y nosotros tenemos ese todo. Ni nos expatriamos voluntariamente, ni nos dejamos expulsar de nuestra tierra. Cuba es de y para todos los cubanos, sin excluir a quienes, con sus cuerpos en otras geografías, tienen sus corazones atados a nuestra isla-prisión. Libres también somos, a pesar de habitar en una tierra donde un grupo de forajidos empoderados conculca –o trata de conculcar- ese sagrado derecho. Y es que la libertad, como la felicidad y otros estados del alma, es individual. Una cosa es que un gobierno respete o no el derecho de sus ciudadanos, y otra el concepto mismo de libertad, que asumimos con el Apóstol como “el derecho que todo hombre tiene a ser honrado (es decir, a que se le honre), y a pensar y hablar sin hipocresía”, y eso es lo que hacemos los disidentes cubanos.
Gracias, muchas gracias, Eduardo, por tu bienvenida al mundo de los vivos. Dejaré el dominó, pero les queda claro a los señores del bunker que también sabemos morir con hidalguía si es preciso, aunque no sea la muerte lo que buscamos. Moveremos las piezas del ajedrez político, y trataremos de mantener en jaque a los entes del averno.
Un fuerte abrazo para todos los corazones que en Puerto Rico laten al compás por la libertad de Cuba.

Trabas para los cuentapropistas

Por Aimée Cabrera.
Las Oficinas de Trabajo por Cuenta Propia del capitalino municipio de Centro Habana no cumplen con todas las normas establecidas para el ejercicio de esta labor.
Esta parte de la ciudad es la más concurrida, por encontrarse en ella la mayor área comercial de la provincia. Por tal motivo, son muchos los que optan por realizar su actividad en espacios estatales creados para el efecto.
Centro Habana cuenta con 8 de ellos diseminados por la Calle Reina, San Lázaro y Galiano; además de un espacio creado en el portal del edificio de apartamentos Carreño, ubicado en Humboldt y Marina.
Esto no es suficiente, y los cuentapropistas residentes en otros municipios de la capital, y en otras provincias cercanas se preguntan por qué, si la Resolución 32 de 2010 regula que el trabajador por cuenta propia puede realizar su actividad en cualquier lugar del país, ellos encuentran trabas, precisamente en donde más condiciones hay para ello.
Este céntrico municipio cuenta con centenares de inmuebles que fueron tiendas o almacenes y que están cerrados desde hace mucho tiempo. Diversas entidades se los disputan y no se les da un buen uso.
Otros están abiertos pero cumpliendo funciones que nada tienen que ver con la venta de mercancías. Ejemplo de ello es la quincalla de Neptuno y San Francisco, o la antigua tienda Alba en Infanta y San Lázaro, la cual estaba formada por varios departamentos individuales, donde existen un bar de mala muerte, junto a una entidad en la que no se ve a ningún trabajador.
De esta tienda solo queda un feo almacén que vende en Moneda Nacional y una quincalla cuyos productos se venden en Moneda Convertible. ¿Cuál es la razón para que no se utilicen áreas de esta zona para que los cuentapropistas puedan vender sin estar a la intemperie, o en un portal donde el poco espacio no ayuda a su gestión comercial?
Otros lugares que pudieran ser usados son la tienda Fin de Siglo, que con más de 4 pisos solo es usado el lobby para vender artesanía. Esto, sin contar con los locales que se han convertido en solares yermos debido a los derrumbes, como Belascoaín y Concordia, donde hay un amplio parqueo, o la bella tienda Louvre en Galiano, convertida en un hueco en el que se guardan bicitaxis.
Periodistas del diario Granma entrevistaron a funcionarios de Centro Habana sin obtener respuestas halagüeñas. La presidenta de la Asamblea en el territorio afirmó que no existen capacidades para brindar los deseados espacios; mientras que la subdirectora de empleo expresó que no se han autorizado a los cuentapropistas de otros municipios en las áreas de propiedad estatal, aunque estos pueden hacerlo en cualquier casa o portal que les alquile de forma privada. En estos casos se encarece la actividad y va en detrimento del trabajador por cuenta propia.
El único trabajador por cuenta propia que ha sido autorizado sin vivir en Centro Habana es de Bejucal y tiene un “parque de diversiones itinerante”, ubicado en la esquina de San Rafael y Aramburu, en el Parque Trillo. No se explica el por qué de esta decisión que demuestra la existencia de injustos privilegios.
Esta es la parte visible del iceberg, que muestra una parte muy pequeña de una sociedad atrapada en el burocratismo, el centralismo, el abuso de poder y el abierto maltrato a quienes buscan vías para trabajar legalmente.

lunes, 17 de enero de 2011

Adversidades del cuentapropismo

Por Aimée Cabrera.
Mientras el pueblo se debate en qué parará la actual situación que nada bueno augura, los funcionarios del Estado continúan poniendo en práctica los más absurdos métodos con vistas a perjudicar a los trabajadores por cuenta propia.
Si bien muchos de estos trabajadores alaban la prontitud con que realizaron todas sus gestiones para comenzar su labor privada, de manera legal, ahora son muchos los que se quejan de la falta de materiales para poder hacer su trabajo, pagar impuestos y tributos, y quedarse con una ganancia.
Los que más hablan en estos días son los vendedores de pizzas y los reposteros que venden variados dulces confeccionados con harina de trigo. “No hay un lugar donde se pueda ir a comprar harina (de trigo) en peso(s), ahora no la hay ni en la shopping, no me puedo parar porque si no como pago y ¿con qué me quedo?”-sentencia un dulcero que apenas le queda con qué trabajar.
Lo inexplicable es que los cuentapropistas no tienen almacenes donde puedan mostrar su identificación y adquirir la materia prima para elaborar lo que venden, o las piezas y otros enseres para hacer distintos arreglos y desarrollar sus oficios.
“Si lo compro por la izquierda me ponen una multa o me suspenden de la actividad”-argumenta una manicura cansada de ir hasta las tiendas de otros municipios distantes a su vivienda para no encontrar los principales productos necesarios para su actividad, de gran demanda en el barrio donde reside.
Ella se refiere entre otros al removedor de esmaltes que llama “Acetona”, el cual se vende en los mercados minoristas en pesos cubanos, pero allí no le dan vale de compra, entonces no es legal para el inspector que exige la constancia que sí se entrega en la tienda recaudadora de divisas, pero esta variante es más cara.
Michel es chofer de un viejo carro americano, heredado de su padre. El quiso ponerse “a botear” que es como se le dice en Cuba a alquilar los autos particulares, en carreras en las que participan varios pasajeros con diferentes destinos.
“La cuenta no me da. La gasolina está carísima, cada vez que tengo que hacerle un arreglo al carro se me va lo que gané. Eso lo pueden hacer los que tienen una buena suma para empezar, qué va, no me da la cuenta”-exclama el joven frustrado.
“Esto siempre es lo mismo, mucha exigencia sin dar nada”- expresa con visible descontento otro hombre, sentado cerca del banco del parque donde Michel trata de conseguir clientes para hacer su viaje desde la Habana Vieja hasta el municipio Playa.
Este anciano dice ser maestro de cocina. Trabajó como jefe en distintos comedores obreros y restaurantes de distintas categorías, antes y después del 1959. Cuando el Período Especial se embulló con otros familiares para abrir un restaurante en su domicilio y “todo comenzó muy bien pero tuvimos que cerrar, eran muchas exigencias para acá, para allá, nada”.
El Estado cubano enfrenta una de sus peores crisis, de las que parece no podrá recuperarse para lograr los cambios y la prosperidad deseadas. Sus esfuerzos solo van encaminados a sus campañas políticas que ni visten ni alimentan al pueblo, que no tiene vías que aseguren su futuro.

San Francisco de Paula - Viviendas Precarias

Barcelona/ Mambí en A/ El señor Lázaro Casales Ávila, vecino de la calle G No.14606 entre Boulevard y Caraballo, San Francisco de Paula, Habana, se queja de maltratos y denuncia lo siguiente:
“Pertenecí a los Derechos Humanos, pero el gobierno me sigue asechando y marginando cada día más. Ingresé en la religión Testigos de Jehová, después de haber sido un opositor político, con el fin de llevar una nueva vida, tranquila y feliz, pero el sistema me sigue oprimiendo en todas las cosas. Colgué los guantes y ahora es cuando más me golpean”.
“Mi vivienda es inhabitable, se me cayó el techo de la casa de madera que está en muy mal estado y el presidente de la UMIV (Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda), que se llama Juan José, se personó en mi casa para ver lo ocurrido.”
“Las primeras veces este señor habló de mudarnos para un albergue, pero últimamente me ha dicho que ya no hay capacidad y los albergues están ocupados, lo cual me pareció en buen cubano que me estaban peloteando”.
¿Estará la casa de esta familia entre las 43 mil que se construirán este año?
Enviado desde La Habana, Cuba, por Reynaldo Echavarría Ávila.

Casi es una casa - Vivienda precaria en Cuba

Barcelona/ Mambí en A/ La señora María de Lourdes Palenzuela Roig, de 47 años con CI 63101619913, vecina de la calle 291ª No.9612 entre 96 y 100, Reparto América, Calabazar, Boyeros, explica:
“Vivo en esta casa hace 24 años con mis tres hijos. La casa es toda de madera, el piso de arena y cemento, todo desbaratado el techo que es de cartón. Cuando llueve se moja todo, no tengo ni muebles porque los he perdido con las filtraciones, los pocos que me quedan tengo que estar moviéndolos de un lado para otro. Las paredes están llenas de santanillas y comején, casi no se puede estar aquí dentro.”
“Por las noches no se puede ni dormir, nosotros no vivimos así porque queremos, sino porque no hay otra opción mejor. Yo quiero mejorar mi situación pero no hay manera, un saco de cemento vale 200 pesos y un rollo de cartón lo mismo, y la madera ni hablar, de dónde la voy a sacar.”
“La vida está muy cara para nosotros los pobres, nuestra esperanza la tenemos puesta en nuestro Jesucristo que pronto cambiará esta situación, donde todos seremos iguales. Aquí hay un grupo que vive como le da la gana sin preocupación alguna, pero nosotros tenemos que adaptarnos a vivir de esta manera.”
Enviado desde La Habana, Cuba, por José Díaz Silva, Comunicador Comunitario.