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jueves, 20 de enero de 2011

Trabas para los cuentapropistas

Por Aimée Cabrera.
Las Oficinas de Trabajo por Cuenta Propia del capitalino municipio de Centro Habana no cumplen con todas las normas establecidas para el ejercicio de esta labor.
Esta parte de la ciudad es la más concurrida, por encontrarse en ella la mayor área comercial de la provincia. Por tal motivo, son muchos los que optan por realizar su actividad en espacios estatales creados para el efecto.
Centro Habana cuenta con 8 de ellos diseminados por la Calle Reina, San Lázaro y Galiano; además de un espacio creado en el portal del edificio de apartamentos Carreño, ubicado en Humboldt y Marina.
Esto no es suficiente, y los cuentapropistas residentes en otros municipios de la capital, y en otras provincias cercanas se preguntan por qué, si la Resolución 32 de 2010 regula que el trabajador por cuenta propia puede realizar su actividad en cualquier lugar del país, ellos encuentran trabas, precisamente en donde más condiciones hay para ello.
Este céntrico municipio cuenta con centenares de inmuebles que fueron tiendas o almacenes y que están cerrados desde hace mucho tiempo. Diversas entidades se los disputan y no se les da un buen uso.
Otros están abiertos pero cumpliendo funciones que nada tienen que ver con la venta de mercancías. Ejemplo de ello es la quincalla de Neptuno y San Francisco, o la antigua tienda Alba en Infanta y San Lázaro, la cual estaba formada por varios departamentos individuales, donde existen un bar de mala muerte, junto a una entidad en la que no se ve a ningún trabajador.
De esta tienda solo queda un feo almacén que vende en Moneda Nacional y una quincalla cuyos productos se venden en Moneda Convertible. ¿Cuál es la razón para que no se utilicen áreas de esta zona para que los cuentapropistas puedan vender sin estar a la intemperie, o en un portal donde el poco espacio no ayuda a su gestión comercial?
Otros lugares que pudieran ser usados son la tienda Fin de Siglo, que con más de 4 pisos solo es usado el lobby para vender artesanía. Esto, sin contar con los locales que se han convertido en solares yermos debido a los derrumbes, como Belascoaín y Concordia, donde hay un amplio parqueo, o la bella tienda Louvre en Galiano, convertida en un hueco en el que se guardan bicitaxis.
Periodistas del diario Granma entrevistaron a funcionarios de Centro Habana sin obtener respuestas halagüeñas. La presidenta de la Asamblea en el territorio afirmó que no existen capacidades para brindar los deseados espacios; mientras que la subdirectora de empleo expresó que no se han autorizado a los cuentapropistas de otros municipios en las áreas de propiedad estatal, aunque estos pueden hacerlo en cualquier casa o portal que les alquile de forma privada. En estos casos se encarece la actividad y va en detrimento del trabajador por cuenta propia.
El único trabajador por cuenta propia que ha sido autorizado sin vivir en Centro Habana es de Bejucal y tiene un “parque de diversiones itinerante”, ubicado en la esquina de San Rafael y Aramburu, en el Parque Trillo. No se explica el por qué de esta decisión que demuestra la existencia de injustos privilegios.
Esta es la parte visible del iceberg, que muestra una parte muy pequeña de una sociedad atrapada en el burocratismo, el centralismo, el abuso de poder y el abierto maltrato a quienes buscan vías para trabajar legalmente.

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