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sábado, 5 de noviembre de 2011

A un año del “trabajo por cuenta propia”


Por Aimée Cabrera.
“La actualización de nuestro modelo económico persigue como primer objetivo, garantizar la continuidad e irreversibilidad del Socialismo… No es casual que el Lineamiento No 2 de la Política Económica y Social aprobada por el sexto Congreso del Partido, reconozca y promueva… a los trabajadores por cuenta propia y otras modalidades” - exponen reporteras del diario Granma. (1)
Ambas señalan más adelante que “Un año después de aquel día (25 de octubre del 2010), los resultados son elocuentes: el número de adscritos a esta modalidad de empleo se ha más que duplicado”, y muestran datos ofrecidos a la redacción como que hasta septiembre habían 338 mil 280 trabajadores cuentapropistas, y que con respecto a igual fecha del año pasado, el incremento es de unos 181 mil.
Estos y otros datos fueron aportados por Idalmys Álvarez y José Barreiro, directora de Empleo y viceministro del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Los mismos son alentadores, como el incremento de esta nueva variante laboral en provincias como La Habana, Matanzas y Villa Clara.
Otro dato a tener en cuenta según las periodistas es que “más del 65 % de los autorizados no tenían vínculo laboral… y que la lista de las actividades más representativas la encabezan la del transporte de carga y pasajeros, con 54 675 inscritos; le siguen los elaboradores-vendedores de alimentos (51 461), y en tercer lugar la modalidad de trabajador contratado (34 205)”.
“Precisamente, las opiniones de los propios trabajadores por cuenta propia han constituido una guía importante para el perfeccionamiento que durante todo el año se ha realizado a este proceso” - puntualizaron.
Sin embargo, se observan muchos locales y casas o apartamentos ubicados en planta baja y en contacto directo con el público, donde existían cafeterías o ventas de artículos de ferretería, bisutería o confecciones y calzado, que ya no están.
Y los vendedores ambulantes con licencia continúan sus quejas por el acoso de los inspectores. En una cafetería particular cercana a la heladería Copelia (que se encuentra en el área que comprende las Calles 23, 21, L y K, uno de los puntos más céntricos de la capital) un grupo de vendedoras ambulantes se quejan a la vez que ingieren algunos refrigerios.
“La tienen cogida conmigo, no me dejan vender para donde están los que hacen la cola del Copelia y el Yara (cine)” - dice una vendedora de diversos comestibles empaquetados en sobres de nylon transparentes y puestos por tipo en un carrito, como aquellos que habían antes en los grandes mercados.
Ella aclara: “conmigo sí que no porque yo sí tengo comprobante de que este carrito (y lo toca fuerte) me lo mandaron de afuera y no es robado, pero lo que no resisto es que me tengo que ir para 19 (otra calle de poco público) y allí no vendo nada”- exclama entre sorbos de jugo. Otras vendedoras que llevan sus mercaderías en grandes bolsos la miran y opinan similares vivencias.
Un carro bien cuidado y de líneas modernas, para delante de unas personas que tratan de alquilar de manera infructuosa un carro en la esquina de Prado y Neptuno, una tarde lluviosa. Su chofer sonríe y escucha los distintos itinerarios y asiente.
Las cuatro personas se sientan en los cómodos asientos y comienzan a escuchar una música bien seleccionada que las relaja y dan pie a la conversación, donde todas se enteran que el chofer cuando va o viene de su trabajo usa esa táctica sin salirse de su recorrido, “y así me gano un diario”- comenta con voz agradable y sin dejar de atender al timón.
Otros como el Chino, siguen viajando en trenes cada cierto tiempo, llevando a otros poblados mercancías de alta demanda que consiguen a buen precio en la capital. “Yo tengo mis amistades en los almacenes de las tiendas, ellos me venden y yo pago, después le saco la ganancia sin exagerar, y no me puedo quejar de la vida, pero a esta gente (al Estado) no les trabajo, en la terminal no hay lío, yo conozco a todo el mundo, hasta a los policías” - dice el joven vestido con ropas de marca de color blanco, quien bebe una cerveza en una de las tantas cafeterías, cuyos precios son en la moneda convertible CUC.
El sistema de tributación es de obligatorio cumplimiento, pero se observan aún muchos detalles que no están a favor del contribuyente, además de ciertos procedimientos burocráticos y el no poseer un lugar donde puedan adquirir las materias que necesitan, lo que ha provocado un desurtido visible en todas las redes de tiendas recaudadoras de divisas (shoppings), así como, el lucro de quienes desvían dichos recursos y que venden a los cuentapropistas obteniendo considerables ganancias personales.

Nota:
(1) – Trabajo por cuenta propia, un año de ampliación y flexibilización: Socialismo por sendas propias (1). Granma viernes 28 de octubre 2011.
Anneris Leyva y Yaíma Puig.

Se han insertado comentarios de ciudadanos cuentapropistas o no, que no desearon ser identificados y solo expusieron sus opiniones.

jueves, 20 de octubre de 2011

La higiene, el trabajo por cuenta propia y el estatal


Por Aimée Cabrera.
La Avenida Reina luce atestada de personas como es frecuente en su tramo cercano a la céntrica Calle Águila. Varios vendedores de alimentos estatales y por cuenta propia hacen competencia con sus mercancías.
“A mis nietos les saco cucharas y vasos, hasta llevo un pomo con agua para beber y otro para lavarles las manos: La Habana está que da asco, llena de mendigos que buscan en la basura y después pegan la boca en un vaso que no lo lavan bien, o vaya usted a saber”, expresa una señora que espera una de las rutas de autobús que siempre tarda como es habitual.
“Hay que tener cuidado también con el puré de tomate y todo lo que se vende en pomos de agua y refresco, yo he visto a gentes que los sacan de la basura y luego los revenden. Trato de no comer ni tomar nada en la calle. Mi agua está del tiempo pero está hervida”, dice otra persona y muestra su frasco que contiene el vital líquido.
Hasta el presente existe un aproximado de 50 700 trabajadores por cuenta propia dedicados a la venta de alimentos. Ellos están en la obligación de tener la Licencia Sanitaria, la cual los autoriza a realizar su trabajo. La legislación vigente especifica 5 variantes como son:
 Las cafeterías
 Las paladares
 Servicio a domicilio
 Ambulatorio
 Y el elaborador-vendedor de vinos.
La Dra. Mayra Martí, Jefa Nacional de Higiene de los Alimentos y Nutrición del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) expresa además al periódico Granma del 23 de septiembre, en su Sección Nacionales, que por disposición ministerial en la Resolución No 240 del 2011, las personas interesadas en desempeñarse en estas actividades deben presentar sus solicitudes en las unidades municipales de Higiene, Epidemiología y Microbiología del municipio donde harán sus comercializaciones.
Después de la inspección sanitaria a los futuros locales de trabajo y de manipulación, la respuesta podrá obtenerse en un plazo de 7 días hábiles contados, a partir de la entrega de la petición.
Para la misma se exige una certificación médica que avale el estado de salud física y mental de estos aspirantes a cuentapropistas. Una vez otorgada la Licencia Sanitaria, ésta constituye un objeto de la Inspección Sanitaria Estatal, por lo que será registrada en el libro de Organización del Trabajo de los Centros y Unidades Municipales de Higiene, Epidemiología, Microbiología y Áreas de Salud.
Según el tipo de actividad y, en función del riesgo epidemiológico, será la periodicidad de las inspecciones, y en caso de detectarse condiciones sanitarias de riesgo a la salud de la población, los inspectores procederán al retiro de la licencia sanitaria, además de comunicar el hecho a las direcciones de Trabajo y Seguridad Social correspondientes.
El MINSAP tiene en cuenta aspectos de especial cumplimiento que atañen a los locales para estas actividades entre los que pueden mencionarse mesetas y mesas de trabajo con superficie lisa e impermeable de material autorizado, así como el abasto de agua corriente en cantidad y calidad sanitaria, sin dejar de mencionar que las áreas de fregado deben poseer sustancias apropiadas para ello.
También se recalca la utilización de pinzas, tenazas y otros utensilios para la venta de alimentos y la correcta disposición de residuales líquidos y sólidos.
La cocción de los alimentos debe exceder los 70 grados Celsius y su conservación debe ser, si es refrigerada a 5 grados, los calientes a 65 y los congelados por debajo de 18. Además, es indispensable la desinfección de equipos y utensilios de cocina de forma sistemática, la higiene de los envases donde se almacenan, elaboran y transportan alimentos y la verificación de la procedencia de las materias primas.
La Resolución 240 del 2011 detalla cómo en el caso de los vendedores ambulatorios, sólo se les autoriza a vender los considerados como alimentos de bajo riesgo epidemiológico, entre los que se encuentran el maní tostado y en tabletas, las chicharritas (plátano o boniato finamente picado, frito y envasado en bolsas plásticas), caramelos, rositas de maíz, productos derivados de la harina sin relleno de carne, cremas ni merengues, dulces secos y otros alimentos ligeros que no requieren condiciones especiales para su conservación.
Se prohíbe entrecruzar productos crudos con los listos para el consumo, la venta de pescados y mariscos sin cocción, y la tenencia de animales vivos en el punto de venta. Las prohibiciones existen también para el caso en que el trabajador por cuenta propia padezca alguna enfermedad respiratoria, digestiva o lesiones de la piel, que puedan contaminar los alimentos y la elaboración y venta de mayonesa casera.
Si el lugar de venta está cerca de obstrucciones del alcantarillado, desbordamiento de residuales líquidos o sólidos que lo afectan directamente, el trabajador por cuenta propia se abstendrá de continuar las actividades y prestación de servicios.
Hasta aquí, todo muy detallado y estricto para los trabajadores por cuenta propia. “Tuve que cerrar mi cafetería, la gente muy contenta, hice la meseta, apenas dormía trabajando como una loca, pero aquí en esta zona entra poca agua y no me permitieron que tuviera agua almacenada, todo brillaba pero a ellos no les importó”, puntualiza una mujer que perdió su licencia.
Sin embargo, da pena ver las condiciones en que se venden distintos alimentos en establecimientos estatales. En la Calle Obispo, llegando a Aguacate, un dependiente vendía en una ventana grasienta una fuente de arroz frito que no tenía tapa, el hombre usaba un periódico enrollado a modo de abanico para espantar las moscas.
Lo mismo le sucede a las vendedoras del Lazo de Oro, del mostrador que queda por la Calle San Lázaro (otra cafetería estatal) que lo mismo venden cigarros al menudeo que despachan una panetela sin pinza, que dentro de una caja son pastos de las moscas atraídas por el merengue que las cubre.
Más arriba, en Infanta entre San Lázaro y Jovellar, una joven fríe croquetas en una cazuela cuyo aceite está sucio, los alimentos fritos son depositados en una bandeja que deja mucho que desear, a la vista de quiénes quisieran comerse algo que quizás, les salga más económico, “pero lo barato sale caro”, dice enojada una vecina de la zona que vende de manera privada y admite que “con ellos (los estatales) nadie se mete, hacen lo que quieren y no pasa ná.”
Conservar la higiene es un problema vital que obliga a trabajadores por cuenta propia y a trabajadores del Estado a ser limpios para mejorar la calidad de sus ventas, y no exponer a los comensales a indigestiones y otras enfermedades estomacales, que pueden hasta poner en peligro sus vidas.

martes, 18 de octubre de 2011

Trabajadores por cuenta propia asediados


Foto: vendedor de carbón en Cuba de fecha 02.08.2010.
Por Aimée Cabrera.
Desde el centro de la Isla, la Delegada del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) en la provincia Villa Clara, Yesmy Elena Mena Zurbano, asevera que muchos trabajadores cuentapropistas de la localidad de Santa Clara protestaron ante entidades estatales.
Estos trabajadores particulares exigieron ante funcionarios del Poder Popular de Villa Clara, sede del gobierno provincial, debido al asedio que sufren por parte de los agentes de la policía, así como, por inspectores de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), los cuales imponen multas elevadas por el solo hecho de encontrarse estacionados en un lugar para exhibir sus mercancías.
“Los trabajadores que protestamos al gobierno fue porque no entendemos que si pagamos tan altos impuestos y tributos, tengamos que pagar además, multas tan altas, por qué no tenemos un lugar donde poner una tarima y enseñar lo que vendemos. Estamos cansados de tanto abuso”, comentó Raúl Fleites.
En la actualidad, a nivel nacional, quedan muchos detalles sin solucionar como es el de utilizar locales y espacios ociosos, y arrendarles parte de los mismos a los cuentapropistas. Cada funcionario vinculado a la actividad del trabajo por cuenta propia tiene la obligación de conocer y hacer cumplir las regulaciones dispuestas por el Instituto de Planificación Física para evitar violaciones y el descontento de estos trabajadores.
“Este acoso hacia los trabajadores por cuenta propia forma parte del trabajo policial que se encarga de hacer valer sus orientaciones, por la fuerza”, sentenció la Delegada del CUTC villaclareña.

martes, 5 de julio de 2011

Taller Laboral


Por Aimée Cabrera.
La presidenta del Frente Femenino del CUTC Martha Bonachea Rojas, estuvo al tanto de los detalles para la realización de un taller sobre tema laboral, el cual fue impartido a las activistas de su grupo como seguimiento al trabajo conjunto del Consejo Unitario y el Frente sobre el trabajo por cuenta propia y la necesidad de más información sobre ese tema de actualidad.
Por tal motivo, en la tarde del viernes primero de julio, el Sr. Rubén Padilla, especialista del Proyecto de Ayuda para el Desarrollo, impartió el Taller de Micro y Pequeñas Empresas en una de las sedes del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) en la capital.
Para la ocasión estuvieron presentes las activistas del Frente Femenino del CUTC Gladis Núñez Villalta, miembros del ejecutivo del Consejo y el delegado de la capital Frank Correa. En su exposición Rubén Padilla dio a conocer aspectos sobre un tema desconocido para quienes residen en Cuba, pero de suma importancia en momentos en que es inminente un cambio que promueva estas modalidades de trabajo ya existentes en el Mundo.
El especialista explicó con diversos ejemplos los factores, estrategias y herramientas a tener en cuenta para que quienes se inicien en este tipo de empleo puedan alcanzar éxito a través de una constante profesionalidad.
El encuentro desarrolló un amplio debate en el que participaron todos los presentes, destacándose las activistas que ya ejercen su trabajo por cuenta propia, quienes expusieron dudas o sus propias experiencias. El taller fue interrumpido en varias ocasiones por delegadas y delegados provinciales del Frente y del CUTC que no pudieron estar presentes, los cuales sostuvieron breves contactos telefónicos con el Sr Padilla.
En la parte final del encuentro la Dra. Maybell Padilla Pérez, Secretaria General del CUTC enfatizó la importancia de la labor sindical que lleva a cabo el Consejo, encaminada a sumar al trabajador por cuenta propia a los sindicatos independientes, para que sean escuchados sus reclamos y respetados sus derechos.
Varios artículos de primera necesidad y juguetes fueron entregados a las presentes como gentileza del Proyecto de Ayuda para el Desarrollo.

miércoles, 22 de junio de 2011

Inspectores maltratan a cuentapropistas


Foto: Trabajador por Cuenta Propia o "Merolico", en la calle Obispo, La Habana, Cuba.
Por Aimée Cabrera.
Los trabajadores por cuenta propia que se desempeñan como vendedores ambulantes son asediados de manera continua por los inspectores, quienes les imponen multas desde 250 pesos y pueden ascender hasta los 750 pesos en moneda nacional.
Los más maltratados son los granizaderos, maniseros, vendedores de helados y otras golosinas. Los inspectores les siguen los pasos sin que se den cuenta y llevan el tiempo que permanecen parados en una calle, portal o parque, para abalanzarse y poner la multa con insultos y otros maltratos verbales.
Un vendedor de granizado que trabaja en una zona del Vedado, en el municipio capitalino de Plaza, se queja de que no lo dejan permanecer en la esquina de 17 y K donde hay un agromercado y almacén muy visitados por la población. Constantemente este hombre vende solícito, vasos de sirope de distintos sabores con hielo granizado de gran demanda por las altas temperaturas reinantes.
“Tengo que estar a la viva. Mirando para un lado y para el otro para no tener que empezar un careo con los inspectores. Imagínese, cómo puedo despachar y cobrar sin estacionarme, es imposible, pero de que te ponen la multa, te la ponen”, admite sonriente el vendedor que no cesa de vender la bebida refrescante.
Cuando los inspectores ponen las multas hasta insultan a los cuentapropistas. Las personas que ven el atropello tratan de defender a los afectados pero los inspectores refieren que ese es su trabajo y que ponen las multas que consideren. De más está decir que estos cuentapropistas ambulantes no pueden vender fuera de sus municipios de residencia.
Existen áreas donde termina y empieza un municipio, y por vender en una acera u otra ya se está incumpliendo con el esquematismo establecido. Los inspectores están muy al tanto de estas zonas y están a la caza de los infractores. “Es ridículo. El otro día me llamaban de una acera y tuve que dejar de vender porque ahí mismo se te aparece el inspector y pierdes todo el dinero recaudado en el día y hasta más”, admite una vendedora de tabletas de maní y leche del municipio Habana Vieja.
Lo peor es que estos cuentapropistas tienen que sufrir la prepotencia de los inspectores pero no tienen adónde acudir para quejarse. Entidades relacionadas con ellos no tienen personal que atienda las quejas y sugerencias de estos trabajadores. Ellos solo pueden quejarse a las secciones existentes en varios diarios nacionales, aunque hasta el momento, ningún directivo ha dado una explicación convincente.

sábado, 2 de abril de 2011

Las variantes del trabajo privado en Cuba

Por Aimée Cabrera.
En la Cuba actual resurge el trabajo privado con sus variantes, recogidas en la Resolución 32 de octubre del pasado año. Son muchos los ciudadanos que quieren optar por esta nueva variante laboral, aunque el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social (MTSS) prohíbe el ejercicio de ciertas profesiones.
Dentro de las 178 actividades aceptadas no están autorizados los médicos, arquitectos, y otros profesionales. Si estos quedan disponibles tienen que optar por convertirse en vendedores callejeros, dueños de restaurantes o alquilar habitaciones de sus viviendas; ellos no tienen derecho a ser trabajadores particulares.
Algunos cuentapropistas no se sienten tan cómodos y conformes con los impuestos establecidos por las entidades estatales, encargadas de controlar a estos empleados privados, como es el caso de Mirtha Rodríguez, quien alquila habitaciones de su casa a extranjeros.
Rodríguez opina que en otros países se pagan impuestos por lo que se recibe, pero ella no está de acuerdo de que en Cuba exista una cuota fija, o sea, que tiene que pagar si tiene clientes hospedados o no. “Debiera ser por los que tenemos y el pago a fin de año, pero qué nos hacemos en los meses de baja turística”, cuestiona la arrendataria.
Por eso, Mileidis González, residente en un céntrico barrio capitalino, alquila una de las habitaciones de su apartamento “por la izquierda”, que es como se le dice en Cuba a toda labor que se realiza de manera ilegal.
“Prefiero pocos clientes y que sean de mi confianza, para que los vecinos no vean tanto entra y sale de la casa. Con lo que me dan (pago del alquiler) voy viviendo, porque ahora no es tiempo de buscar trabajo, están sacando a la gente, y los que se quedan ganan muy poco”, admite González.
Los cuentapropistas cubanos que se dedican al arrendamiento de sus viviendas, reconocen que es necesario el pago de impuestos, ya que al final ésos se convierten en diversos servicios que benefician a la sociedad, pero quisieran tener facilidades al igual que las ofertas que hacen los hoteles estatales durante las bajas de turismo.
A modo general, los que aspiran a ser trabajadores por cuenta propia desean más divulgación al detalle sobre las distintas propuestas de trabajo privado, a través de los medios de comunicación (pues muy pocos tienen acceso a Internet), y de las instituciones y funcionarios a cargo de estas nuevas propuestas de empleo.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Desafíos del cuentapropismo


Por Aimée Cabrera.
El Ministerio del Trabajo y Seguridad Social (MTSS) autoriza 178 actividades para ejercer el trabajo por cuenta propia como opción para los trabajadores que pierden su vínculo laboral.
Esta coyuntura permite además que otras personas desvinculadas por diversos motivos opten por uno de los más de cien oficios cuya realización están aprobados por la Resolución No 32 del 7 de octubre del 2010.
No obstante, la lista de actividades no está completa, al no tener en cuenta a los profesionales. Está prohibido que trabajen de forma privada los abogados, economistas y contadores, así como médicos y estomatólogos, entre otros.
Estos trabajadores han dedicado parte de sus vidas a profesiones que exigen experiencia, por ello no entienden el por qué de la prohibición y opinan que es absurdo que no hayan sido aprobados en dicha relación.
Una estomatóloga jubilada hace un par de años se siente joven aún para brindar un servicio que el Estado no puede garantizar del todo. Ella tiene familiares en el exterior que pueden enviarle el dinero y otras utilidades para trabajar por cuenta propia, pero a la vez sabe que por el momento su sueño es una quimera.
Otras cientos de miles de personas han quedado disponibles, debido a los despidos masivos en las plantillas infladas, y lo peor es que no tienen el dinero para asumir el nuevo trabajo independiente.

Mientras que otro gran número de ciudadanos trabaja de manera clandestina y se arriesga a continuar de esta manera, pues no se decide a legalizar la labor privada que hace, por diversos temores como pueden ser el aumento en el pago de las licencias, o el dedicarse a actividades que no les reportan las ganancias deseadas.
En este caso está una joven madre divorciada que se decidió a vender alimentos ligeros en su casa ubicada en la periferia de la capital. Ella debía pagar 200 pesos mensuales de licencia, y 250 de licencia sanitaria; en caso de emplear a otras personas debía pagar al Estado 150 por cada trabajador.
“Necesitaba unos 500 pesos para comenzar, sin contar el dinero para comprar comida y otras cosas que se necesitan. Imagínate, no vivo en un lugar céntrico, hay horarios que no se ve a nadie, no se vende tanto para todo lo que hay que pagar”-admitió.
Al cierre del 2010, más de 75 000 licencias fueron otorgadas en todo el país; a esta cifra hay que añadir 8 342 solicitudes, las cuales se encuentran en trámite de ser aprobadas, el 68 % corresponde a quienes no tenían un empleo permanente, y el 15 % a jubilados.
Las actividades más requeridas por parte de los cuentapropistas son las relacionadas con la venta de alimentos, el transporte de pasajeros, la venta de artículos para el hogar y el arrendamiento de viviendas.
El obsoleto sistema cubano se prepara para convivir con un sector privado al que le ha puesto innumerables barreras difíciles de ignorar. El cubano medio ve que tiene pocas posibilidades para vivir con estabilidad y decoro, por lo que el éxodo se mantiene como única aspiración válida para alcanzar cierta prosperidad.

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