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miércoles, 22 de junio de 2011

Aumento de la accidentalidad laboral


Foto: Obra en Calle San Lázaro, La Habana, Cuba.
Por Aimée Cabrera.
Los accidentes laborales aún se registran en cifras considerables. Las entidades más representativas son los ministerios de la Agricultura, Azúcar, Construcción e Industria Básica con la mayor cifra de accidentes fatales. El número de fallecidos aumentó a 27, cifra superior a la de similar período del año pasado, motivo por el cual los dirigentes administrativos y sindicales deben estar muy al tanto con vistas a disminuir los mismos.
La provincia con mayor accidentalidad es la capital con 39 accidentes menos que en igual periodo del 2010, pero con un total de 422 lesionados, de ellos 5 fallecidos. Mientras que la de mayor índice de incidencias es la provincia de Las Tunas, con lesiones incapacitantes por cada mil trabajadores expuestos a peligros, así como, el de frecuencia de accidentes por cada millón de horas de exposición a riesgos.
La provincia de Cienfuegos fue la que tuvo un promedio superior de días perdidos debido a los accidentes sufridos por sus obreros. Especialistas de Asuntos Laborales de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) refieren que estos colectivos laborales, de hecho no pueden aspirar a ser destacados, ni sus directivos promovidos.
Consideraron además que dichos accidentes pueden ser evitados si se cumplen con las normativas en cada puesto laboral, y si se llevan a cabo los presupuestos financieros, sin dejar de exigir el uso de los equipos de protección individual.
Otra deficiencia analizada ha sido la desaparición de los técnicos de seguridad y salud en cada centro de trabajo, y la poca capacitación de los dirigentes sindicales y de la administración que permiten que estos accidentes sucedan.

domingo, 5 de junio de 2011

Centenarios del 2011


Por Aimée Cabrera.
El movimiento sindical cubano celebra este año el centenario de tres de sus líderes más destacados: Lázaro Peña, José María Pérez y Jesús Menéndez.
Estos líderes, siendo muy jóvenes comenzaron a luchar a favor de los intereses de los obreros, participando en cuanta actividad se realizó desde el gobierno de Gerardo Machado, en la década del 20 del pasado Siglo.
De ellos, aún muchos cubanos recuerdan a Lázaro Peña, pues vivió hasta las primeras décadas de la Revolución, donde siempre apoyó a los trabajadores y defendió sus intereses.
Lázaro Peña González nació en el barrio capitalino de Los Sitios, el 29 de mayo de 1911. Su niñez inmersa en la pobreza lo apartó de la escuela y lo llevó a desempeñarse en diversos oficios hasta que llegó a la tabaquería donde además, comienza su vida como dirigente sindical.
El 28 de enero de 1939, año en que se cumplía el 86 aniversario del natalicio de José Martí, fue uno de los fundadores de la Confederación de Trabajadores de Cuba.
A partir de ese momento, Lázaro se dio a la tarea de conducir a los trabajadores por los caminos de la unidad. Por eso es fundador también de la Confederación de Trabajadores de América Latina y de la Federación Sindical Mundial.
Después del 1959 fue Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), en varias ocasiones hasta su muerte en el año 1974.
Son muchas las personas que lo conocieron y recuerdan su gran carisma y modestia. El líder sindical que escuchaba a todos los trabajadores y tenía para cada uno una respuesta. Su paciencia y humanismo, así como su fortaleza de espíritu, alegría y caballerosidad, dieron lugar a inolvidables debates que sirvieron de mucho a los obreros que se le acercaron.
A pesar de haber sido miembro del Partido Comunista de Cuba (PCC) y apoyar al gobierno liderado por Fidel Castro, los comentarios sobre Lázaro fueron en su mayoría a su favor.
Con él, culminó aquella etapa en que los líderes sindicales cubanos hacían todo lo que estaba a su alcance para defender a los trabajadores y ayudarlos a alcanzar sus derechos.
En la actualidad no sucede así. Desde la base se observa como los sindicalistas se confabulan con las administraciones para humillar a los trabajadores con los despidos masivos, ofreciéndoles labores fuertes y mal remuneradas como las agrícolas a quienes se han capacitado y mantenido durante años en trabajos muy diferentes.
Los comentarios halagüeños de quienes conocieron a Lázaro Peña son muy distintos a las opiniones que tienen hoy los que muestran inseguridad y temor a quedar disponibles, mientras reconocen en voz baja que el Secretario General de la CTC Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Politico del PCC, sólo apoya los lineamientos que trazan la plataforma politico gubernamental, restándole importancia a los reclamos del pueblo trabajador.
Los obreros cubanos y trabajadores en general se quejan de lo mal remunerado que están, a pesar del alto nivel de instrucción que tienen en su mayoría. Los productos de primera necesidad se venden en la Moneda Convertible CUC, mientras que los salarios son en la Moneda Nacional o Peso CUP muy devaluado con el que apenas pueden vivir. El movimiento sindical cubano urge de una reestructuración acorde a estos tiempos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Decadencia de un sector emblemático

Por Aimée Cabrera.

Ahora que toma fuerza el proceso de idoneidad demostrada, el sector de la salud parece estar en uno de sus peores momentos, pues muchos de los trabajadores de las entidades pertenecientes al Ministerio de Salud Pública (MINSAP) han perdido sus plazas.

Un trabajador miembro de las comisiones creadas para el efecto, además de no querer identificarse se lamenta de tener que hacer una labor “que ha traído la inestabilidad a sus compañeros”.

Este cubano se cuestiona cómo es posible que el gobierno manipule al pueblo a su conveniencia, y estima que “La Salud” es un sector muy atípico, cuyos trabajadores se especializan en tareas que nada tienen que ver con la agricultura u otras labores que tendrían que realizar de manera impositiva.

Muchos añoran irse de misión al exterior para ganar una suma de dinero en moneda convertible, como única posibilidad para llevar un mínimo de prosperidad a sus hogares, pero los mecanismos burocráticos existentes demoran en ocasiones estas salidas.

Otra apreciación de los cubanos se refiere a que si sobran tantos en este sector, cómo es posible que el servicio sea tan deficitario. Las opiniones de la población no son nada favorables con respecto a los servicios que deben ser brindados.

Entre otros se mencionan los de los consultorios del Médico de La Familia, la poca higiene en hospitales y policlínicos, la imposibilidad de asistir sistemáticamente y de forma preventiva a las clínicas estomatológicas, la demora para ser atendido, lo mismo si el enfermo va a la consulta a hacerse un chequeo, a darse una terapia o simplemente a adquirir un medicamento o certificado médico.

Estos y otros comentarios destacan la abierta indisciplina laboral y el desaprovechamiento de la jornada en un sector que parece exigirles a los pacientes que se enfermen de lunes a jueves y antes de las cinco de la tarde. En reuniones celebradas en varias provincias en fecha reciente se criticó además, la poca comunicación del médico con los pacientes. No obstante, se mencionan aspectos en que se han obtenido logros.

No es menos cierto que los trabajadores de la salud trabajan en condiciones que no son las mejores. Por una parte hay muchos equipos rotos, faltas de reactivos, materiales de curaciones, y hasta recetarios y modelos para los certificados, como sucedió el 10 de octubre (día feriado y domingo), en el policlínico Nguyen Van Troi, en el municipio capitalino de Centro Habana, en el que no había modelos de certificados de defunción.

Una familia en el dolor por la pérdida de un familiar, tuvo que hacer gestiones particulares para conseguir un modelo de certificado de defunción en otro centro asistencial de la salud, ya que en el Van Troi “a los compañeros de Estadísticas se les había olvidado sacarlos”.

La salud pública cubana ha dejado de ser un sector ejemplificante. Desde que comenzó El Período Especial en la década del 90 del pasado Siglo, comenzó la decadencia de un sector cuyos trabajadores sienten más manipulación que atención a sus necesidades.

Los Plenos de los comités provinciales del partido comunista en cada provincia, no serán suficientes para solucionar todos los problemas que tienen que ser erradicados por ser los servicios de la salud tan indispensables, más para ello sería necesario no achacarle la culpa al bloqueo económico y que sus dirigentes den ejemplo a sus trabajadores de la abnegación que debe primar en cada uno de sus servicios.

En el X Congreso del Sindicato de los trabajadores de la Salud se ratificó que en ese sector “… contamos con un potencial humano, profesional y revolucionario con las condiciones éticas y la disposición de acometer las trasformaciones económicas y elevar la calidad de los servicios…”

Aunque algo contradictorio fue una de las últimas críticas contempladas la cual citó textualmente: “Igualmente amerita el examen del sindicato la excesiva emisión de certificados médicos dentro del sector, que ha originado un sobregiro en los gastos por concepto de seguridad social a corto plazo”.

De lo que se deduce que ni el organismo rector, ni los dirigentes administrativos y sindicales de Salud Pública han estado al tanto de lo que sucede internamente, más bien se han dejado llevar por la corriente de doble moral e indolencia que incide y desfavorece a quienes deben destacarse por su honestidad y tesón.

lunes, 4 de octubre de 2010

Despedido por no ser comunista


Barcelona/ Mambí en A/ Lázaro Cazales Ávila, residente en calle G # 14606 entre Caraballo y Bulevar, San Francisco de Paula, Ciudad de La Habana, se queja de que en marzo del 2008 le cerraron el contrato de trabajo que tenía en el Paradero de Ómnibus de Alberro, donde trabajaba como inspector de ómnibus en la cabecera del P-2 en el Vedado.

Expresa Lázaro: “El pretexto utilizado por la Administración fue que recibía cinco pesos de pasajeros que esperaban montar para que se les asegurara un asiento para viajar en el ómnibus pues las colas eran enormes y las personas querían irse lo más rápido posible, pero eso yo no lo hacía.”

“Sucede que yo le caía mal al jefe del Paradero, llamado Silvestre Alfonso y que solamente dejaba en ese puesto a sus compinches que son fundamentalmente funcionarios del sistema gubernamental. Al no pertenecer ni a la Unión de Jóvenes Comunistas ni al Partido Comunista me expulsaron sin tener apelación.”

Es un reporte desde La Habana, Cuba, de Reynaldo Echavarría Ávila.

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